Odio esa música,
odio mirar esa ventana
y lo que hay más allá del vidrio, enfriándose con la noche.
quizás es que no hay nadie vivo en esta habitación
nada que trascienda la materia y anime esta charla entre fantasmas.
cada espacio de la habitación me devuelve a ese momento en que nos perdimos mutuamente.
las preguntas apuntan a eso:
si tú aún
lloras
al otro lado del teléfono mientras yo callo.
si tú aún sostienes la voz por sobre el silencio.
en mis oídos aún duele el auricular tan fuertemente presionado contra la cabeza
para oírte decir que. eso mismo.
que se te iba de las manos.
pero todo es ese momento en que nos perdimos mutuamente, las preguntas
apuntan al instante en que el invierno dejó de retirarse.
y así ha pasado el tiempo.
música. una ventana, una luz fría cuelga del techo
y como si mi vuelo saliera esta noche,digo, esta próxima noche, dentro de unas horas:
no sé si aparecería tu imagen a despedirme con un rostro que no me raspe la piel
ahora me voy con mi memoria vencida por la técnica
de mirar a los ojos y ver un vacío.
me voy a construir una cabeza nueva
a reconectar las neuronas con el corazón.
.
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