Estaba esperando el autobús y se me acercó una hermosa rumana.
Las mujeres no se acercan muy a menudo. No sólo a mí.
Tampoco al corazón, al resto de los hombres o en los paraderos de autobús.
Ya han estado ahí. Saben que no espera nada bueno.
Total que yo era un hombre al lado del autopista y, aún así, ella vino.
Entiendan que yo estaba ciertamente asombrado.
Tenía, sin buscarlo, una mujer junto a mí, hablándome no sé qué, preguntando no sé qué cosas.
Yo recuerdo que la miraba y a la vez pensaba: “Todos los hombres son hermosos en kiev cuando mueren”, un verso de desconocido que no dice en realidad eso y además no servía para nada en esas circunstancias.
Ni en otras, seguramente.
“Las mujeres de kiev son tan hermosos cuando mueren”; eso dice el verso.
Eso exactamente.
Lo malo de leer novelas y poemas -libros, en general- no es su inutilidad, es que uno los olvida.
En cambio uno jamás olvida: “cat es gato”. que dog significa perro. “Tenías -por tanto- que haber cursado rumano –me dije-, no haber leído poemas”. El rumano no es feo además.
No suena como el chino. Yo creo que soporto todos los idiomas del planeta salvo el chino.
El chino es algo horrible.
Pero volviendo a esa mujer, al poco ya no hablaba y me miraba fijamente.
Admito que la gente se me acerque, que me hable, -a mí eso no me molesta- lo malo es que después exigen que responda.
Y hablar ya no me gusta. Es así. Hay a quien no le gusta el reggeatón, la cerveza, los animales.
A mí no me gusta hablar. Ni siquiera con mujeres -mejor, con mujeres mucho menos-. Yo no sé por qué todo el mundo cree que charlar o hablar es fácil.
Resulta que no lo es. En toda mi vida pocas veces he encontrado la palabra necesaria, precisa.
Las veces que lo hice, además, no me entendió nadie. Nadie. Tampoco esa mujer, que ahora me miraba extrañada mientras yo abría la boca únicamente para decirle: “Las mujeres de rumania…." Con lo fácil que hubiera sido cogerla de la mano, saltarle simplemente al corazón,y al autobús -que venía- o al autopista y haber dejado que las ruedas del autobús nos hubieran hecho de una vez hermosos.
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