viernes, 2 de julio de 2010

Alguien me depila el sueño como a las seis de la tarde
también lo hicieron en la mañana,pero todavía no había despertado.
Pues suelo mover las manecillas del despertador,
para dormir otro ratito, tal vez otra media hora.
Es sólo que me gusta dormir las mañanas hasta cerca de las nueve o hasta que el celular
me estornude llamadas perdidas y me haga salir por la ventana.

Alguien me depila el sueño en el desayuno,
pero no puedo atenderle.
Le dejaré mi yogurt y mi jugo de naranja
mientras trato de llegar lo menos tarde al trabajo.

Alguien me depila el sueño en el autobus
pero no escucho su claxoneo.
Mi atención flota en el cabello húmedo
y los senos grandes de la muchacha
que se sienta a mi costado.

Alguien me depila el sueño a la hora del almuerzo
pero no me ha encontrado en el comedor.Me siento culpable
y la dieta de la depresión me ha alcanzado
y me ha dado por pensar en "lo que pudo haber sido".

A las cuatro de la tarde tengo un poco de tiempo libre
pero todo está calmado y nadie a venido a depilarme el sueño
tengo tiempo para fumarme un cigarrillo y mandar un mensaje de texto.

Alguien me depila el sueño a la seis de la tarde
pero aun me da tiempo de llamarla,discutir con ella
y seguir amandola como sin nada.
Indefectiblemente en el ocaso me depilaré los sueños.
No porque odie los sueños, sino porque detesto los ocasos.
La luz travestida pegando en la pantalla de mi laptop.
Esa estúpida sensación de que todo es bello y es vacío.
Esa ausencia de sueños.

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